Las dietas severas prolongan la vida

martes, 18 de marzo de 2008


Las dietas severas activan dos genes capaces de prolongar la vida

Desde hace años los científicos saben que reducir sustancialmente la ingesta de calorías (entre un 40 y un 60 por ciento, en el borde mismo de la desnutrición) tiene el efecto de alargar la esperanza de vida en un gran número de especies, desde las simples levaduras hasta los primates, pasando por todo tipo de insectos, gusanos y roedores. Sin embargo, y a pesar de la intensidad de la búsqueda, las bases moleculares que se encuentran detrás de este sorprendente efecto han seguido ocultas a la mirada de los investigadores.

Dos grupos de científicos diferentes publicaron por separado en 2007 en la revista Nature una respuesta parcial a este interrogante revelando la función que dos proteínas (la PHA-4 y la SKN-1) desempeñan a la hora de alargar la vida de un pequeño gusano muy empleado en los laboratorios, Caenorhabditis elegans.



Estas proteínas son ya conocidas como factores de transcripción (regulan la expresión de varios genes). No obstante, se cree que estas dos proteínas tienen otra función, que sería la de activar las hormonas que coordinan la respuesta del organismo a una ingesta de alimento restringida. Si se dan todas las condiciones favorables, la restricción de la dieta de C. elegans tiene el efecto de incrementar su esperanza de vida entre un 20 y un 50 por ciento con respecto a los ejemplares que siguen una dieta normal.

El virus del Papiloma Humano (VPH)

sábado, 8 de marzo de 2008


Los virus del Papiloma Humano (VPH) son una familia de virus que han convivido con la especie humana durante decenas de milenios. Sin embargo, el descubrimiento de que la infección por VPH causa el cáncer de cuello de útero es relativamente reciente. Este hallazgo ha permitido luchar contra este cáncer al desarrollar una vacuna contra el VPH.

Cuando una persona vacunada se ve expuesta al virus, rápidamente, el sistema inmunitario puede hacerle frente y evitar así ser infectada. De esta manera, se previenen las enfermedad secundarias provocadas por esta infección, que en el caso del VPH, puede llegar a ser tan grave como el cáncer de cuello de útero. Aparte de ser responsable de casi el 100% de dichos cánceres, el VPH también se relaciona con el 90% de los cánceres anales, con el 40% de los cánceres de vulva y pene, y con el 100% de las verrugas genitales.

virus del Papiloma Humano (VPH)

Actualmente, existen dos tipos de vacunas comercializadas: Gardasil®, que protege frente a los tipos de VPH 16, 18, 6, y 11, y Cervarix® que actúa frente a los tipos 16 y 18. Teniendo esto en cuenta, las dos protegen casi al 100% frente a los tipos 16 y 18 del VPH, los responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero. Ambas vacunas han demostrado ser altamente eficaces y seguras para su prevención (ninguna de las dos vacunas contiene virus activos y, por tanto, es totalmente imposible infectarse con el VPH a partir de su administración). Tampoco causan efectos secundarios importantes.

La duración efectiva todavía se desconoce. Se estima que puede ser muy prolongada, aunque es posible que en un futuro sea necesaria una dosis de refuerzo.

En España, cada año se diagnostican alrededor de 2.100 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren unas 740 mujeres por esta misma causa. Esto significa dos muertes al día por culpa de este tumor que, en su mayor parte, es prevenible. Nos encontramos ante un gran avance científico que puede significar el principio de la erradicación de un importante cáncer.

La humilde pero saludable sardina

miércoles, 27 de febrero de 2008


Las propiedades de la sardina

La sardina es un pescado azul que además de sabroso y barato, es muy saludable, especialmente por su gran efecto cardioprotector, debido a su contenido en ácidos grasos poliinsaturados, los llamados Omega 3. Éstos hacen disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre y, además, previenen la formación de coágulos sanguíneos y reducen las inflamaciones asociadas con la artritis y la psoriasis.

Al margen de su sabrosa carne y perfume característico, su contenido en ácidos grasos Omega 3 es de 1,69 a 1,80 g. por 100 gramos de alimento. Las sardinas del Cantábrico son las más ricas en este tipo de grasas.



Pese a su modestia, la sardina supone actualmente un alimento básico en la Dieta Mediterránea, especialmente en verano, cuando puede consumirse recién pescada y en todo su esplendor.

Fritas en aceite de oliva
Lo más apropiado para mantener sus propiedades nutricionales es freírlas, una vez limpias, con aceite de oliva virgen bien caliente. Curiosamente, cuanto más grasa contiene un pescado crudo, como la sardina y todos los pescados azules, menos grasa absorbe al freírse.

Las sardinas en aceite enlatadas tienen una composición grasa diferente a las crudas, pero mantienen sus efectos benéficos cardiovasculares. Además, las sardinas en lata aportan mucho calcio, tan asimilable como el de los productos lácteos, cuando las espinas se hacen digeribles (a partir de los 24 meses de maduración).